En el centro de Japón, en la isla de Honshu, Matsumoto es conocida por su excepcional situación, al pie de los Alpes japoneses. Una ciudad que mira a la naturaleza dotada también de un gran patrimonio arquitectónico y culinario.
Existen parajes acordes con los paisajes de las estampas japonesas. Matsumoto, 220.000 habitantes, es de esos. Bajo un cielo a menudo cristalino – es la tercera ciudad más soleada del país – rodeada al oeste por las cumbres de los Alpes japoneses, al este por la alta meseta de Utsukushigahara, la ciudad da la impresión de profunda armonía con la naturaleza. Muy apreciada todo el año por los senderistas o esquiadores (el lugar de Kamikochi es un punto de partida reputado hacia las excursiones de montaña), en primavera la ciudad se ve abarrotada con ocasión de un espectáculo único: El florecimiento de los cerezos. 5.000 árboles cubren las pendientes del Monte Kobo, un lugar de paseo muy frecuentado.
Matsumoto también debe su fama a sus estaciones termales y a su castillo, un edificio dominante iniciado en el siglo XV, al pie del cual se despliega la ciudad. Sus tres torres en forma de pagoda, construidas con piedra negra con trazos blancos, hacen que sea uno de los cuatro castillos de Japón que haya alcanzado el rango de Tesoro Nacional. La dimensión cultural de la ciudad se expresa también a través de los museos (Museum of Art, Kaichi Elémentary School – museo de historia de la educación escolar -, Timepiece Museum – museo de relojes de pared…) y festivales. Otro interés para visitar Matsumoto: Sus especialidades culinarias. La ciudad es célebre por los soba, espaguetis japoneses a base de harina de trigo muy sabrosos que son una especialidad de esta localidad.