Escondida en el corazón de los Pirineos españoles, la Seu d’Urgell vivió un insólito destino que hizo de ella una importante ciudad episcopal así como la capital de la comarca de Alt Urgel, en la provincia de Lérida.

En el centro de la aglomeración, la catedral de Santa María, de estilo románico lombardo, simboliza la importancia de la religión para sus habitantes. En su origen, el obispo de la Seu d’Urgell poseía parte del Principado de Andorra, estado del que en nuestros días sigue siendo co-príncipe.