
Declarada ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Ibiza es una de las islas Baleares bañada por el sol y por el mediterráneo, de aspecto griego, donde el visitante quedará deleitado por sus dos vertientes: la moderna y la antigua.
Ciudad moderna, centro del hipismo que llegó en los 60’s y todavía perdura, moda ad lib, calles y rincones donde el blanco es el color predominante.
Por otro lado, tenemos la otra Eivissa que contrasta con la moderna a través de la vieja ciudad: Dalt Vila. Enclave amurallado, de estilo renacentista, con su conglomerado de barrios y callejuelas, donde se encierran varias tradiciones propias de la isla por su legado histórico: cartaginesa, romana, bizantina, musulmana... En este punto tenemos una buena panorámica de algunos de los lugares que el visitante no puede dejar de ver: las rutas de acceso marítimo y la necrópolis del Puig des Molins... Soberbias playas, la cocina de calidad, la hospitalidad, y por supuesto la belleza natural de la isla es otro de los reclamos para la diversidad de sus visitantes.