Su patrimonio y un frenesí arquitectural inédito propulsaron con temeridad a la tercera ciudad española dentro del siglo XXI. Festiva y balnearia, Valencia seduce tanto a los visitantes por sus tradiciones como por su modernidad.
Valencia, ciudad de contrastes. Este eslogan turístico muy conocido se arraiga en la evocación de esta metrópolis, tercera ciudad española y primer puerto mercantil del país. Esta sí que es una ciudad que supo revolucionarse. Olvidada durante mucho tiempo por los turistas, Valencia ha sabido hacerse atractiva resaltando un patrimonio descocido gracias a un movimiento arquitectónico sin parangón. El acondicionamiento del lecho seco del Turia, aguas abajo la ciudad, permitió la construcción del Palacio de la Música y del osado Puente de Calatrava, así como el gigantesco complejo vanguardista de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias.
Como punto culminante de este movimiento, organizó Valencia en 2008 la más famosa competición mundial de vela, la Copa América.
Nada más faltaba para que los visitantes tengan ganas de volver a descubrir Valencia.
Exuberante, la riqueza patrimonial inédita de la ciudad vieja ilustra a perfección el arte de vivir a la española, con sus bares, sus terrazas, vida nocturna y su famoso shopping. Hay unos diez lugares y monumentos que debemos visitar, y entre ellos la catedral, el colegio del Patriarca y sus colecciones de arte y pintura, el extraordinario mercado central y sus miles de productos gastronómicos, el Palacio de la Lonja, las plazas Redonda y Manises… Y además, la tradicional fiesta de las Fallas, celebrada cada año en marzo, con la que Valencia ha sabido conectar su pasado con su futuro.