Obra destacada del arte gótico mudéjar, el monasterio de Guadalupe en Extremadura, recuerda la reconquista de España por los Reyes Católicos y el descubrimiento de América por Cristóbal Colón.
Situado en medio de un paisaje de sierra, perdido a 650 metros de altitud, en la ruda región de Extremadura el monasterio fortaleza Santa María de Guadalupe es de los más impresionantes de España. Fue fundado en 1340 por el rey Alfonso XI, tras una victoria contra los Moros. El edificio está ubicado en el sitio en el que se hubiera descubierto según la leyenda una estatua tallada de la Virgen. Esto marcó el principio de una veneración sin límites por la Virgen de Guadalupe, que revistió un carácter místico cuando los Reyes Católicos empezaron a ofrecerle sus devociones, tras la conquista de Granada, y cuando Cristóbal Colón, en homenaje a la misma, bautizó con el nombre de Guadalupe a una de las islas de América que había descubierto.
Convertida en patrona de todas las Españas, símbolo de los pueblos de habla española, la Virgen de Guadalupe y el monasterio se convirtieron desde el siglo XIV al siglo XVI en uno de los centros más importantes de peregrinaje de España.
La visita del monasterio, inscrito desde 1993 en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, ofrece al visitante una profusión impresionante de riquezas. El claustro mudéjar es una maravilla, con sus arcos de dos plantas y el pabellón central del siglo XV. La iglesia y su fachada gótico mudéjar, el museo de Encaje Bordado, el de las Esculturas y Pinturas /obras de Zurbarán y Goya) y sobre todo el Camarín, espacio que protege a la estatua de la Virgen en una profusión Barroca y Rococó, recuerdan que en aquellos tiempos el solicitar las gracias divinas tenía un sentido profundo.