En el siglo XVIII, el rey sin reino Stanislas Leszczynski se convirtió en duque de Lorena después de ofrecer a su hija en matrimonio a Luis XV. Al remodelar Nancy, creó magníficos conjuntos arquitectónicos, de los que la plaza Stanislas constituye el ejemplo más conocido.
Sin embargo, la ciudad no ofrece sólo edificios de este siglo, ya que la edad media y el renacimiento también dejaron su impronta (iglesia de los Cordeliers, catedral, palacio ducal), mientras que el siglo XIX fue el de la escuela de Nancy, consagrada al Art Nouveau, y que se conserva en nuestros días.