
A medio camino entre España e Italia, a penas a siete kilómetros del Mare Nostrum, Montpellier goza de una situación privilegiada y ofrece una gran diversidad: arquitectura, historia... Podemos pasar de las calles medievales, que albergan edificios y monumentos, como la primera facultad de medicina o la venerable plaza de la Comédie, a las grandes avenidas del moderno barrio de Antigone.
Cogiendo su tranvía futurista, la sensación de viajar en el tiempo está garantizada.
Colmada de sol, rodeada de carrascales, viñas y lagos, Montpellier es, en todo y por todo, una ciudad del sur donde se puede disfrutar de 300 días de sol al año en una de sus innumerables terrazas, sin olvidar su efervescencia cultural.