
Marsella fue fundada en el siglo VI a.C. por los foceos, un pueblo griego, que la denominaron Massalia. Desde su creación, el puerto constituyó un punto de atracción para hombres y riquezas. Sus dirigentes en seguida se dieron cuenta de la importancia estratégica de la ciudad, y la fortificaron e hicieron de ella el centro del comercio con las colonias. La Segunda Guerra Mundial causó en ella numerosas destrucciones.
A pesar de todo, el Vieux Port y su mercado de pescado conservan un carácter particular y merecen una visita. Desde Marsella, no hay que dejar de visitar, a pie o en barco, las calas que se extienden hasta Cassis.

Este paisaje de acantilados abruptos y calcáreos, perforados por grutas submarinas habitadas durante la prehistoria, maravilla al visitante.