La ciudadela de Sisteron , situada en las altas riberas del río Durance y de la ciudad, vigila desde el siglo XII las idas y venidas entre Alpes y Provenza. Una fortaleza que cada año hospeda un festival, Las Noches de la Ciudadela.
Tanto si se llega por el Norte como por el Sur, es imposible saltarse Sisteron y su ciudadela. Encaramada en la cima de una roca que protege la ciudad, la fortificación ha hallado el lugar ideal para controlar un paso natural, el camino formado por el deslizamiento furtivo del Durance entre dos paredes de caliza, lugar de tránsito, desde hace siglos, entre Alpes y Provenza. Y así los arquitectos militares han transformado este desfiladero en punto fuerte. Y construyeron en el siglo XII un torreón y una ronda. En el siglo XVI, se fortaleció la obra y el rey francés Enrique IV dirá que dispone allí "de la más potente fortaleza de (su) reino". Vauban, el arquitecto de Luís XIV, propondrá más tarde otros refuerzos.
Nada de belicoso hoy en día en la ciudadela, que pueden visitar los más ardientes aficionados a la historia y a los bellos panoramas. Desde el recinto (abierto de marzo a noviembre) se extiende el panorama sobre los relieves circundantes, el Viejo Sisteron y el Durance. A través de una serie de escaleras y terrazas, se serpentea por la ronda, bajo el torreón, cerca de la capilla (siglo XVI, lugar de exposiciones), por un museo que exhibe calesas y recuerdos del paso de Napoleón, en 1815, e incluso por una gran escalera subterránea abierta en la roca.
En este maravilloso paraje se organiza cada año el evento de las Noches de la Ciudadela, festival reputado de teatro y danza al aire libre.