
Constituida de cabo a rabo por suntuosas casas de campo y hermosas viviendas, la ciudad de Carmel es una mezcla de moradas tradicionales y tamaño moderno. De ahí que no sea extraño que tantas personas deseen pasar algún tiempo en esta parte del país. Los paisajes de su litoral son bastante espectaculares como para atraer a lo largo de los años a artistas y escritores. Más aún, los visitantes de Carmel podrán acceder con facilidad a Monterrey, Big Sur y demás pueblos pintorescos de esta hermosa región costera.
Además del placer de los ojos que procuran, estas ciudades del litoral proponen una gran variedad de actividades durante todo el año. El otoño es una temporada muy favorable del año, el tiempo es el más claro y los colores alcanzan el parangón de su luminosidad. En febrero podrá asistir al AT&T Pebble Beach National Pro-Am, campeonato de golf de una semana iniciado por Bing Crosby en los años 30. En marzo o abril se celebra el famoso festival cocina y vino de Pebble Beach, uno de los más prestigiosos del mundo, con 35 chefs de renombre y 200 fincas vitícolas. Julio y agosto atraen a los aficionados de música. El festival Bach de Carmel, que en su origen, en 1935, era un festival de tres días, dura ahora tres semanas de conciertos, bajo la dirección de su administrador Jesse Read. Hay conciertos, recitales, másters, lecturas y varios programas educativos para los aspirantes a músicos. Todavía podrá escuchar más música en el marco del festival de jazz de Monterrey en septiembre, organizado en el parque de exposiciones de Monterrey, donde se organizó el primer festival en 1958. Los primeros años reunieron a músicos como Dizzy Gillespie o Louis Amstrong y desde entonces, a otros músicos de talento de la misma índole que magnetizan los nuevos escenarios utilizados para este festival de tres días. En el mes de agosto, Pebble Beach celebra el automóvil con el Concurso de Elegancia. Los coches más excepcionales y más caros del mundo se exponen en el décimo octavo fairway del campo de golf de Pebble Beach.
Si prefiere visitarlo en una época más tranquila, Carmel y sus alrededores también ofrecen más diversiones que lo necesario para los viajantes más atrevidos. Lo que no hay que perderse si visita esta región es el acuario de la bahía de Monterrey, ubicado en la Cannery Row, carretera que se hizo famosa por los escritos de John Steinbeck. Es el acuario al que se miden todos los demás. Situado al borde de uno de los mayores cañones submarinos del mundo, tiene más de 350.000 animales y plantas que representan más de 550 especies de peces de la bahía de Monterrey y demás regiones del mundo.
Es imposible visitar Carmel sin efectuar una excursión a lo largo de la “17 Mile Drive” de Pebble Beach. Esta carretera, quizás la más famosa del mundo, le permitirá descubrir en 17 millas el ciprés solitario, con varios siglos de edad, espléndida fuente de inspiración para los artistas y fotógrafos durante años y años, a lo largo de la costa pacífica con sus zonas muy arboladas y sus olas que se rompen. Tómese el tiempo de pararse en la carretera para admirar los panoramas del Cypress Point y Seal and Bird Rocks.