Al norte de Córcega, Calvi y la isla Rousse son las dos estaciones balnearias más hermosas de la Balagne. Además de sus infraestructuras destinadas al descanso, la gastronomía y el deporte, estas ciudades están cargadas de un pasado que se remonta a la antigüedad.
Calvi fue erigida como ciudadela fortificada contra las invasiones bárbaras, después fue enriquecida por los genoveses y por el renacimiento (antiguo palacio de los gobernadores, catedral de St-Jean-Baptiste...).
Durante varios siglos, la isla Rousse fue un puerto de pescadores y de campesinos, antes de vivir una gran expansión bajo la égida de Pascal Paoli. Todavía pueden verse los vestigios de la Fortaleza, la plaza Pascal Paoli y el mercado cubierto, con veintiuna columnas.