
El archipiélago melanesio, montañoso y tropical, alberga playas y fondos marinos paradisiacos. Con su cultura potente y vivaz, seduce a los turistas que viajan en busca de los "confines del mundo" genuinos y llenos de color.
Ir de viaje a las Fiyi no se hace por azar. El archipiélago, independiente desde 1.970, está en los "confines del mundo", en el océano Pacífico. Aislado entre Nueva Caledonia, Tonga y Nueva Zelanda, tiene 830.000 habitantes y casi 400 islas. Quienes lo visitan no se arrepienten. Con su vegetación exuberante, su abrupto relieve y sus plays de arena blanca, Fiyi es una maravilla de la naturaleza, defendida del turismo de masas por una cultura ancestral, protectora de los paisajes.
Viti Levu y Vanua Levu son son las islas más grandes. La primera acoge a la capital, Suva, y a más de tres cuartos de población. En el entorno, Lautoka encarna la otra fuente de ingresos de Fiyi, después del turismo: la caña de azúcar. La segunda isla, Vanua Levu, se mantiene en estado montaraz casi salvaje, exceptuando las ciudades de Lambasa y Savusavu. Estas islas mayores, brindan la oportunidad de iniciarse en la compleja cultura de Fiyi. Danza, música, degustación de kava (bebida nacional) y "caminar sobre las brasas" (en la isla de Beqa), atestiguan el vigor de las tradiciones de una población que cohabita, a veces difícilmente, con una minoría india.
A lo largo de ambas islas, Fiyi cuenta con una multitud de islotes y atolones enfocados al turismo balneario, a las inmersiones submarinas o a los deportes náuticos. Algunos, como Dolphin Island, se han convertido en hoteles. Estos establecimientos permiten descubrir no sólo su confort sino también la riqueza y la belleza excepcionales de los fondos y de la fauna submarina.
Descargue nuestro folleto en Australia, Nueva Zelanda, Islas Fiyi y la Polinesia Francesa.