El palacio de Blenheim, que Ana Estuardo regaló al duque de Malborough en agradecimiento por su victoria sobre los franceses, es una obra maestra del arte barroco inglés.
Proyectado por el arquitecto John Vanbrugh, el castillo fue concebido bajo el signo de la exuberancia y la desmesura. En sus 137 metros de longitud, las inmensas salas, ricamente decoradas, se articulan entre sí en torno a un único eje. El resultado es espectacular. Alrededor del palacio, los espléndidos jardines circundados por un muro de 15 km, creados por Brow -el mejor paisajista inglés de todos los tiempos-, remplazan desde el siglo XVIII al antiguo coto de caza.