En el corazón de las Higlands, Glencoe y el Loch Leven ofrecen al visitante lo mejor de Escocia: cumbres vertiginosas, lagos misteriosos, panoramas que te dejan sin aliento, así como múltiples actividades de ocio.
Escocia con sus grandes espacios es fiel a su fama. A menos de dos horas de ruta de Glasgow y de Edimburgo, la región de Glens concentra todo lo que el espíritu puede imaginar de este país salvaje y misterioso. Ir a los Glens, primero es tomar una gran bocanada de oxígeno. Alrededor del pueblo de Glencoe, más de cuarenta picos montañosos ofrecen en todas las estaciones del año los más hermosos panoramas, entre los que cabe destacar los famosos Buachaille, Etive Mor y Beag que constituyen el terreno de expresión favorito de los senderistas y alpinistas, esquiadores y pescadores. A sus pies, los lochs recuerdan los misterios de Escocia y la mitología gaélica. El oscuro loch Achtriochtan no tiene parangón sino las resplandecientes riberas del loch Leven, de donde salen en verano todos los aficionados a la vela.
La región también es muy acogedora en términos de relajamiento y ambiente. Golf de nueve hoyos, caminata por senderos tranquilos, restaurantes de calidad, pubs que celebran la música, éstos son los principales ingredientes de una estancia inolvidable en los Glens.
Si el patrimonio es difuso, los mitos son variados y las atmósferas misteriosas omnipresentes. Se rodaron en los Glens varias películas famosas como Higlander 1 y 3, Braveheart y la tercera obra de las aventuras de Harry Potter. Todo un símbolo de la magia fascinante de Escocia.