Situada en la costa sur de Inglaterra, Brighton se erige como una estación balnearia muy particular. Mezcla de antigüedad y modernidad, la ciudad hormiguea de vida animada por sus numerosos bares y restaurantes. El paseo marítimo se compone de una sucesión de edificios regios y elegantes. El corazón de la ciudad, «The Lanes», es una red de callejuelas, repletas de tiendas y almacenes, que rodea el Brighton Square.
El Pabellón Real, construido por Jorge IV, constituye el símbolo de la extravagancia inglesa: en su exterior, está coronado por una serie de cimborrios, torrecillas y agujas de estilo hindú, mientras que el interior se inspira en las decoraciones chinas para conseguir un resultado sorprendente y maravilloso.