
La ciudad vieja, el puerto y las playas han dado fama a Pornic, estación balnearia preferida por los turistas. En los alrededores, en la costa de Jade y la región de Retz se descubren las costas salvajes o tranquilas del océano Atlántico.
En el catálogo de estaciones balnearias de la región de Nantes, Pornic está calificada como una de las más atractivas. Su puerto de pesca, sus abrigadas playas de arena, su centro de talasoterapia y su bonito casco antiguo dominado por un castillo del siglo XIII, le confieren un ambiente único, marino y una pizca burgués. Importante centro de vacaciones en los siglos XIX y XX, Pornic ha acogido a numerosas personalidades, de George Sand a Gustave Flaubert, del pintor Auguste Renoir a Lenin. Sin duda disfrutaron, como hoy los turistas, del paseo por la cornisa de Noëveillard, un sendero al borde del mar con magníficas vistas al océano y los acantilados. Los alrededores de Pornic merecen también una excursión. Al norte, la costa de Jade desgrana numerosos pequeños balnearios y calas íntimas escondidas entre las rocas. La punta de Saint Gildas, muy salvaje y tapizada de landa rastrera, ofrece vistas panorámicas desde la costa bretona hasta la isla de Normoutier, pasando por Saint-Brévin-les-Pins, otra estación reputada por su playa y sus pinares.
Al sur, la región de Retz enarbola un relieve más amable y menos frecuentado. Si las playas de la bahía de Bourgneuf atraen a los amantes de los grandes espacios, otros preferirán explorar el interior para descubrir Machecoul, capital histórica de esta tierra, y la espléndida abadía de Saint Philibert, cerca del lago de Grand – Lieu.