
Oasis perdido en uno de los desiertos más áridos del mundo, San pedro de Atacama, al norte de Chile, es el punto de partida de excursiones extraordinarias a valles perdidos, campos de géiseres y de sal.
San Pedro de Atacama es uno de los raros lugares habitados del desierto de Atacama, una región del norte de Chile donde no llueve casi nunca y donde la temperatura alcanza a veces 45º C. Asentado sobre una meseta al pie de los volcanes del Licancabur (5.916 m) y de Sairecabur (5.971 m), en un decorado resplandeciente de virginidad, San Pedro de Atacama, 2.500 habitantes, se fundó hace más de 10.000 años. Una vez recorridos los tenderetes de este pueblo turístico, se pueden descubrir los milenarios yacimientos arqueológicos de Pukurá (ruinas de fortaleza) y de Tulor (pueblo que data de hace 3.000 años).
Otras excursiones son también inolvidables. En 4 x 4, los agentes locales llevan a los turistas hasta el Valle de la Luna, un lugar desértico donde los relieves se parecen a los del astro de la noche. Otro sitio de una aridez absoluta, el Valle de la Muerte, un conglomerado de montañas y arena con formas mágicas. El Salar de Atacama es también muy famoso. En sus más de 8.000 km2 se descubre un inmenso campo de sal, bajo una luz cegadora. Al lado, en la reserva natural de la laguna de Chaxas se puede observar multitud flamencos. Y los 80 géiseres de El Tatio deparan el espectáculo asombroso del agua caliente brotando del árido subsuelo.
Para los más aventureros, se ofrecen excursiones de montaña hacia la laguna Miscanti, a más de 4.100 m de altitud, o hasta el volcán Licancabur. En este desierto por el que no pasa ni una nube, el observatorio astronómico de Llano de Chajnantor, a 5.100 m, da la oportunidad de observar el cielo en unas condiciones ideales.