
Al borde del Pacífico, la capital de Perú está sumergida en un clima húmedo. Entre sus barrios populares y de negocios, desvela los vestigios de una arquitectura colonial, testimonio de su fundación por los españoles en el siglo XVI.
Al contrario que La Paz, la capital de Bolivia, situada a más de 3.000 metros de altitud, Lima se asienta en la costa del Pacífico, en la desembocadura del río Rímac. Debido a su ubicación, a menudo su clima es húmedo, con nieblas y nubes frecuentes. Fundada en 1.535 por Francisco Pizarro, hoy es una gran metrópoli. Aglomeración incluida, allí viven más de 9 millones de habitantes, cerca de un tercio de la población peruana.
Tentacular, reconstruida a consecuencia de los terremotos, el aspecto de la ciudad no tiene nada que ver con el que tenía bajo la ocupación española. Sin embargo, conserva vestigios de aquella época o se inspira en ella. La Plaza de Armas está rodeada por la catedral y diversos edificios neocoloniales, como el palacio del Gobierno, el ayuntamiento y el palacio del Arzobispado. Muy cerca, se yerguen edificios más antiguos: la casa del Juez, la casa de Aliaga, el monasterio de San Francisco, la iglesia de San Pedro, el claustro de Santo Domingo o el palacio de Torre Tagle, de comienzos del siglo XVIII. Aunque degradado, el barrio de Rímac, al otro lado del río, desvela los pasados fastos de la aristocracia española, con el Paseo de Aguas, que entonces era el más elegante, y la Plaza de toros de Acho, la más antigua de América (1.766)
La vida urbana que bulle siempre intensamente en Unión y La Colmena, dos arterias centrales, se ha desplazado también al sur, al barrio de Miraflores. Allí late el pulso económico de la capital, con sus edificios de oficinas y sus firmas internacionales. Más al este, Monterrico es el feudo de la gente bien, con sus espléndidas residencias. La visita a Lima estará completa con el descubrimiento de otros dos sectores: al oeste, el puerto pesquero de El Callao conserva venerables casas coloniales; al sur, Barranco se ha convertido en un barrio de moda, lleno de animados locales y de tiendas que marcan tendencia.