El lago Balaton, Mayor que el lago Lemán, extiende sus 77 km de playas y orillas onduladas al suroeste de Budapest. Este antiguo refugio de la aristocracia húngara seduce todavía por su atmósfera balnearia.
El «pequeño mar húngaro» y el turismo se conjugan maravillosamente desde hace más de ciento cincuenta años. La llegada del tren en la segunda mitad del siglo XIX contribuyó a popularizar las costas del lago Balaton de la parte sur, lineales y poco profundas, y las del norte, recortadas y espectaculares. El lago Balaton se ha convertido en el principal refugio estival de los turistas húngaros; cuenta con más de un centenar de lugares aptos para el baño y está salpicado con bonitos lugares de interés. Al norte, la península de Tihany constituye el lugar más importante. Se adentra en el centro del lago hasta llegar a asomarse a la orilla opuesta, y alberga una abadía benedictina de profusa decoración barroca. Muy cerca, el pueblo de Balatonfüred es un centro termal dotado del encanto añejo que le aportan las colinas del interior, cubiertas de viñedos, como sucede en el valle de Kalimedence.
Entre miradores y pueblos, la orilla norte concluye al oeste en Keszthely, una pequeña ciudad famosa por sus playas, sus casas de estilo austrohúngaro y su magnífico castillo barroco, que ofrece un verdadero contraste con la fortaleza del vecino pueblo de Tapolca, de aspecto más medieval. En las inmediaciones se encuentra otro pueblo famoso, Héviz. Su lago termal de aguas calientes recibe numerosos turistas, que llegan para curarse de los trastornos asociados al estrés. En la orilla sur, los visitantes se dan cita sobre todo en Siofok, una estación balnearia muy popular que aprovecha su proximidad con Budapest.