Cerca de Saint-Tropez está Ramatuelle que es la encarnación del poblado provenzal, con sus sinuosas callejuelas, sus pasajes abovedados y antiguas mansiones. Una tradición que cada año se ve conmocionada por la agitación del festival y las playas.
En la serie de pueblos encaramados provenzales, sobresale Ramatuelle como uno de los más típicos. En posición defensiva, dominando desde lejos el Mediterráneo, su textura está hermosamente formada por estrechas callejuelas en caracol y casas apretadas, de donde emerge el altivo campanil de hierro forjado de la iglesia románica. Esta imagen de tarjeta postal es imán para turistas y residentes secundarios, los unos serpenteando los pasajes abovedados y las boutiques de temporada y los otros entreteniéndose en rehabilitar las antiguas moradas.
Pero el pueblo tal vez no tuviera tanta seducción si no se encontrase afortunadamente al lado de un mítico lugar: Saint Tropez. Esa es sin duda la razón por la que muchos artistas han optado por domiciliarse allí. El actor Gérard Philippe lo había convertido en su dominio y allí reposa en el cementerio municipal. Más recientemente, el actor y director de cine Jean-Claude Brialy había creado allí un festival de teatro, cuya reputación sigue perdurando tras la muerte del fundador. Cada verano, los aficionados a recientes obras y variedades afluyen y abarrotan sus calles.
Entre las atracciones del pueblo figuran también su playas por cuanto el municipio llega al mar. Tahití, Bora Bora, Lagon Bleu, Mooréa…., son nombres exóticos que subrayan el interés turístico por razones de extensas áreas de arena fina que por lo general son más bien raras en este litoral. En verano son playas muy frecuentadas y animadas merced a la presencia de numerosos bares de playa con ambiente musical.