Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países. De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.
En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.
Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares... Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.
Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería. Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
Gilles Ozello, sommelier de l’Oustau de Baumanière
Mi ruta de «vinos y viñedos» por la Provenza, en 4 días y 4 noches a partir de 932 €.
¡Bienvenidos a la Provenza, región del bienestar y de vinos con denominación de origen! He diseñado esta Ruta del Vino para ofrecerles una buena visión de los pagos, desde las tierras de las colinas de Rochegude, en la Drôme, hasta las laderas agrestes y secas de Castillon-du-Gard. Difícil evitar los superlativos cuando pasamos por estos viñedos. Los vinos generosos de Côtes-du-Rhône, Gigondas, Rasteau y Baumes-de-Venise (sutiles vinos dulces naturales), los delicados ensamblajes de los vinos del Luberon, la potencia de los Châteauneuf-du-Pape, el afrutamiento de los rosados de Tavel..., todo ello contribuye al deleite de los sentidos.
Imposible, igualmente, no caer rendido a los pies de la región. Al haber nacido cerca de Aix-en-Provence, desde joven he compartido las alegrías y las penas de la viña con mi tío, viticultor. Y sigo bajo el influjo de la Provenza. Me gusta la mezcla de la piedra calcárea y los olivos, el contraste entre la aridez y los fuertes olores que deja la lluvia. Me gusta el valle de la Durance y su luminosidad. Diversidad de cepas, terrenos y pueblos...: después de más de treinta años como sumiller en L’Oustau de Baumanière, conservo intacto mi apego a esta región que tantos placeres me ha hecho compartir con los clientes de R&C.
*Precio indicativo por persona para una estancia de 4 noches en habitación doble (noche en habitación doble clásica o superior, cena bebidas incluidas y desayuno)
Precio orientativo por persona. Las actividades, ya sean en nuestras propias instalaciones o en las proximidades, son únicamente sugerencias y usted mismo debe encargarse de hacer la reserva oportuna.
Escapada medieval al reino de la trufa y de la oliva negra
Imagínese un pueblo provenzal dominado por un castillo del siglo XII: eso es precisamente Château de Rochegude, un espléndido hotel-restaurante gastronómico que domina las viñas de Côtes du Rhône y el monte Ventoux, no muy lejos del teatro antiguo de Orange. En el país de la trufa, podrá apreciar la «vida de castillo» entre muebles de época, espacio de bienestar, terraza, jardines y un notable parque de 10 hectáreas con gamos y ciervas. Una etapa ideal para iniciar la Ruta del Vino.
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La Enología en la Universidad del Vino de Suze-la-Rousse
En el seno de esta prestigiosa Universidad del Vino ubicada en el soberbio castillo del siglo XII de Suze-la-Rousse, podrán iniciarse en la Enología de la mano de profesionales. La mezcla de variedades, la elaboración de los vinos, el análisis sensorial, la cata..., en este sanctasanctórum del viñedo de Côtes-du-Rhône, podrá iniciarse en algunos de los secretos de un arte que mezcla tradición y modernidad.
El viñedo de Côtes-du-Rhône, de Sainte-Cécile a Gigondas - kilómetro 5
En apenas 20 km, este pintoresco itinerario trazado a través de pequeñas carreteras descubre un terreno de llanos y colinas en el que florecen las mejores denominaciones «villages» de Côtes-du-Rhône. En Cairanne, no deje de dedicar un tiempo al paseo sensorial de la bodega vitícola, viaje iniciático que excita los cinco sentidos; en Rasteau, deguste uno de los más famosos moscateles del valle del Ródano; en Gigondas, podrá catar el sutil ensamblaje de las variedades garnacha, syrah y monastrell.
La finca de Durban en Beaumes-de-Venise - kilómetro 33
Un lugar que me encanta. El sitio en sí, ya es formidable. Emplazada en lo alto del pueblo, la finca abraza los paisajes magníficos de encaje de Montmirail, los viñedos, las colinas boscosas... Y sobre todo, la familia Leydier, que administra la finca desde los años 1960, produciendo, en mi opinión, uno de los mejores moscateles de Francia. Su frescura, su finura aromática, su lado apetitoso y su toque floral son un auténtico regalo.
L’Isle-sur-la-Sorgue y los anticuarios - kilómetro 60
La pequeña ciudad provenzal, cerca de Aviñón, no es solo una ciudad atravesada por el río Sorgue, que le confiere un encanto romántico con sus pequeños puentes, sus callejuelas y sus antiguas ruedas de álabes, en memoria de un tiempo en el que fue una ciudad de tejedores y tintoreros. Hoy en día, es un importante centro de artesanos, con decenas de tiendas de antigüedades. Aproveche su tiempo libre para ir en busca de viejos muebles provenzales, cerámicas o cuadros de ocasión.
En el corazón del Luberon, emplazado entre los famosos pueblos de Gordes y Roussillon, encontramos un destino excepcional para los amantes del refinamiento, la calma y la belleza en bruto de la Provenza. Frente a una vista panorámica asombrosa, esta masía, íntegramente construida con piedra seca, asocia el encanto de vastas y lujosas habitaciones con la ingeniosa finura de la gastronomía del chef Akhara Chay. ¿Lo mejor del hotel, en mi opinión? Su piscina: un rectángulo azul de placer enroscado entre los pardos muros.
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El pueblo de Gordes y la abadía de Sénanque
Uno de los pueblos más bellos de Francia, Gordes levanta sus casas de color piedra sobre un acantilado calcáreo, frente a las suaves líneas del Luberon. Su castillo y la atmósfera típica de sus «calades» (callejuelas) contribuyen a crear un encanto que me resulta irresistible. Al lado, el poblado de los boríes recuerda el hábitat rural de antaño y su soberbia arquitectura de piedra seca, conforme se aleja de la abadía de Sénanque, austera y majestuosa, con una armonía sin igual.
La bodega de los viticultores de Bonnieux - kilómetro 16
Otro conocido pueblo del Luberon, Bonnieux, se distingue además por su bodega vitícola, la más antigua del Vaucluse. Desde hace más de 90 años, sus viticultores son depositarios de un auténtico saber hacer. Con ellos, podrá degustar su mejor vino, nutrido al calor provenzal y servido con la sonrisa de quienes saben obtener la quintaesencia de su tierra. Y después, podrá aprovechar con tranquilidad para comer en casa de Edouard Loubet, en la Bastide de Capelongue, un excelente Relais & Châteaux de Bonnieux.
La finca de Les Conques-Soulières, en Cucuron - kilómetro 35
De Bonnieux a Cucuron, no hay nada como la diferencia entre el norte y el sur del Luberon, dos tierras hermanas con sutiles diferencias. Al final de una bonita ruta boscosa –que les recomiendo–, a través del pueblo de Buoux y después de Lourmarin, llegamos a Cucuron, típica población que se enrolla en torno a su colina. En la finca de Les Conques-Soulières, al pie del Grand Luberon, podrán apreciar los excelentes vinos y aceites de oliva producidos en esta acogedora propiedad familiar.
¿Quién conoce el pueblo de Grambois? Algo más al este de Cucuron encontramos el ejemplo perfecto del pueblo del Luberon, aún al margen de las muchedumbres, sin gran notoriedad. No se habla mucho de él, lo que es aun mejor. Como a mí, les gustará su armonía general, su costa elevada y en pendiente, la calma tranquila de sus bellas y antiguas casas, a la sombra de los árboles. Grambois me recuerda sin duda a la atmósfera que emana de las novelas de Marcel Pagnol. ¡No se lo pierdan!
Frente a Aviñón, en la otra rivera del Ródano, Le Prieuré bien merece su título de «remanso de paz». El antiguo convento fundado en el siglo XIV ha recorrido siglos para convertirse, bajo la batuta de Jean-André Charial, de L’Oustau de Baumanière, en un refugio en el corazón de la ciudad medieval de Villeneuve-les-Avignon. Sus habitaciones y suites de estilo antiguo y contemporáneo, su mesa provenzal, su piscina y su formidable «jardín de cura» hacen que, para mí, resulte una espléndida etapa de ciudad... en la campaña.
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El casco antiguo y el Palacio de los Papas
Famosa en el mundo entero por haber sido la capital del papado entre 1309 y 1376, Aviñón se enorgullece de su imponente Palacio de los Papas, residencia de los soberanos pontificios y centro del poder católico durante casi un siglo. Todo alrededor, iglesias, capillas, conventos y hoteles singulares, protegidos por un recinto amurallado, forman el entramado de una ciudad antigua con una atmósfera única, sublime en verano gracias a su reputado festival de teatro. Una visita obligada.
Si hay un lugar que realce la importancia a la producción vitícola, ese es sin duda el «bar de vinos». Durante su paseo por el viejo Aviñón, no dejará de ver varios de estos puntos destacados donde el mayor placer consiste en degustar un Côtes du Rhône o un vino del Luberon mientras escuchamos las explicaciones de un comerciante apasionado. Les sugiero, por ejemplo, que abran la puerta de La Vache à Carreaux, un lugar escondido detrás del Palacio de los Papas con una soberbia bodega del siglo XVI.
¡Me encanta! Considerado como el no va más de los vinos de Côtes du Rhône –conocido tanto en Estados Unidos como en Japón– el vino de Châteauneuf-du-Pape no pasa inadvertido. A lo largo de los antiguos dominios papales, dominado por una bella fortaleza, al norte de Aviñón, los viticultores han trabajado estas tierras para obtener lo mejor de ellas. Podrán darse cuenta visitando el pueblo: las tierras de las fincas vitícolas seducirán su paladar con sus vinos, tintos o blancos.
«Le Clos des Papes», en Châteauneuf-du-Pape - kilómetro 23
¡Imagínese que los miembros de la familia Avril, propietaria de la finca ya eran cónsules de los papas cuando estos venían a Châteauneuf! Lo que nos da una idea del valor histórico del pago Clos des Papes. Sus vinos son formidables. De gran expresión aromática, son unos vinos muy equilibrados, con una notable frescura. Se trata de vinos de larga guarda, muy profundos, sin concesiones a la moda, que siempre me transmiten una gran emoción.
En otra villa provenzal de ensueño se esconde Le Vieux-Castillon. Fruto de la unión de varias casas del pueblo antiguo, levantado sobre un promontorio rocoso entre Aviñón y Uzès, el hotel y su mesa –con los colores del sur– hacen brillar la piedra dorada del Gard y ofrecen un abrigo protector entre viñas y monte bajo. Acogedoras habitaciones con muebles pintados, piscina y sauna sin rival, salvo por la vista sobre el puente del Gard desde la pista de petanca del pueblo, que me parece absolutamente excepcional.
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La bodega de Saint-Maximin
Socios desde 1928, los viticultores del «país de Bourdic» se acercaron a los de Saint-Maximin –pueblo vecino de Castillon-du-Gard–, para aunar su saber hacer vitícola. En el sótano de «Collines du Bourdic», en Saint-Maximin, cerca del puente del Gard, la bodeguilla habilitada en la antigua bodega se ha convertido en lugar de paso obligado para apreciar estos vinos de las tierras situadas entre la Provenza y el Languedoc, con olor a monte bajo. Un rincón intimista por descubrir.
Calificado como «grand site» (lugar de interés) en Francia, el puente del río Gard es una de las maravillas de la arquitectura romana. Construido en el siglo I para franquear el río Gardon, el puente de arcos de 142 m de longitud levantado a 49 m por encima de las aguas del río, constituye la parte más espectacular de un acueducto que llevaba agua de Uzès a Nîmes. Magníficamente conservado, su acceso ha sido habilitado con mimo y varios senderos, desde ambas riberas, permiten apreciar el valor artístico excepcional de la obra.
No duden en dar un rodeo por Tavel para visitar la finca de Château d’Aquéria. En torno a este bello castillo, 66 hectáreas de viña producen el Tavel más homogéneo que conozco. De factura muy clásica, el rosado tiene una faceta afrutada con la fresa muy marcada y notas bastante especiadas, así como un color muy intenso. Un auténtico rosado para las comidas, que les recomiendo degustar con postres o ensaladas con fresa.
Apartado del Ródano, a poca distancia de Aviñón encontrará Barentane, auténtico pueblo provenzal poco conocido. Detrás de las puertas fortificadas de Calendale y Séquier, descubrirá unas callejuelas que albergan bellas casas, entre las que destaca la de los Chevaliers (caballeros), con su fachada renacentista. En el exterior del recinto, un sorprendente castillo con fachada clásica, rodeado de un foso y de jardines, abierto al público, recuerda que aquí la riqueza de las familias de gentilhombres fue grande en el siglo XVIII.
Las reservas deben realizarse a más tardar 72 horas antes de la fecha de llegada y según las disponibilidades de cada establecimiento (excepto algunas fechas). Se autorizan modificaciones sin aviso previo. Precio para una habitación doble ocupada por dos personas.