Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
Ciclista australiano, vencedor del Tour de Francia 2011 Mi ruta en bici por la Provenza
Como pueden imaginarse, he descubierto la Provenza gracias a la bici. Cuando estaba en Australia, soñaba con el Tour de Francia, y cuando tuve la ocasión de participar, descubrí maravillado la región, sus colinas y viñedos, su sol y la hospitalidad de sus gentes. Y también me fascinó el monte Ventoux, una cumbre difícil para los corredores, pero tan bella y majestuosa al verla de lejos, con su gorro blanco de rocalla.
Y así, descubrí que la Provenza era desde hace mucho tiempo un paraíso para los ciclistas aficionados, con sus pequeñas carreteras tortuosas y tranquilas, sus pueblos en promontorio donde es tan agradable detenerse. Las opciones de rutas son infinitas y esta es un ejemplo, con sus etapas de campaña y la posibilidad que les brindan, en algunos R&C del itinerario, de alquilar bicicletas y recorrerla pedaleando con toda libertad.
Es un orgullo para mí conocer bien la región ahora, tras haber tenido la oportunidad de alojarme en 2010 & 2011 en el hotel La Coquillade para una sesión de entrenamiento y descanso. ¿Cómo se decía en francés? ¿Un paraíso terrenal?
Mis cuatro etapas...
Salida: Aviñón (estación TGV) o Marsella (aeropuerto) y Crillon-le-Brave.
Llegada: Aix-en-Provence (estación TGV) tras la etapa de Salon de Provence.
Para inspirarle, Relais & Châteaux le propone sus Routes du Bonheur: sugerencias de itinerarios que usted puede adaptar a la medida de sus deseos y de las experiencias que desea vivir. Nuestros asesores están a su disposición para personalizar su recorrido y asistirle en sus reservas en nuestros establecimientos. Ejemplo de estancia de 4 noches, a partir de 932€* *Precio orientativo mínimo por persona, previa confirmación de disponibilidad, calculado en base a una habitación doble ocupada por dos personas, incluidos el alojamiento, el desayuno y la cena (menú, sin bebidas) en los establecimientos sugeridos en el itinerario. Las actividades en el establecimiento y en el entorno las debe reservar directamente.
Situado en lo alto del pueblo de Crillon le Brave, rodeado de viñedos
¿Qué les parecería alojarse en un pueblo 100% Relais & Châteaux, en pleno corazón de la Provenza? Esa es la opción única que ofrece el hotel Crillon le Brave, un establecimiento incomparable, abierto en siete casas de piedra del pueblo. Allí, las callejuelas son los pasillos del hotel, las habitaciones son elegantes, la mesa provenzal refinada y la piscina reserva un verdadero rato de felicidad. Un inefable perfume de gracia espera a los clientes ciclistas, y a los que no lo son, frente al celebre mote Ventoux.
Cerca del establecimiento...
Baumes de Venise
Una decena de kilómetros al oeste de Crillon le Brave, el gran pueblo de Beaumes-de-Venise, adosado a los encajes de Montmirail, un pequeño macizo calcáreo espléndido, con afiladas y desgarradas cumbres, jalonado por pequeñas rutas ideales para la práctica del ciclismo. Sus laderas tapizadas de viña son igualmente célebres por producir excelentes vinos, entre los cuales, les recomiendo el famoso moscatel de Beaumes-de-Venise, vino dulce natural que podrán degustar en cualquiera de las numerosas bodegas del pueblo.
Desde lo alto de sus 1912 m, el monte Ventoux, apodado «el Gigante de la Provenza», domina desde su cumbre blanca y pedregosa la tierra de Carpentras y sus viñas. Se trata de una montaña aislada, cuyas dos rutas de acceso son, en mi opinión, las más bellas de Francia, tanto en coche como en bicicleta. La ascensión en dos ruedas queda reservada a los ciclistas aguerridos y la cinta de asfalto aún vibra con las explosiones de ciclistas escaladores. En coche, hasta Sault y sus campos de lavanda, la excursión es inolvidable.
Esta cumbre es sin duda para mí uno de los símbolos del ciclismo. La he subido varias veces en carrera, e incluso he tenido la suerte de ganar una etapa en sus pendientes, con motivo de la carrera París-Niza de 2008. Siempre que se deje un poco a un lado el esfuerzo que supone su ascensión, lo más destacable de Ventoux es el cambio de escenario, entre la planicie agrícola y la cumbre desolada. Es incomparable, se lo recomiendo vivamente.
Las hoces del Nesque - kilómetro 33
Entre el monte Ventoux y el Luberon, fue una sorpresa descubrir estos 28 km de carretera trazados a lo largo de las hoces del Nesque, entre Sault y Villes-sur-Auzon. Se trata de un itinerario verdaderamente pintoresco y salvaje, a través de la meseta calcárea del Vaucluse. Tallando el relieve, el Nesque se adentra bajo un túnel de vegetación y su carretera en cornisa ofrece magníficas vistas sobre el cauce. En el mirador de Castellaras, la hilera de gargantas se desvela en todo su esplendor.
Imagínese un antiguo convento franciscano del siglo XVII en medio de la campaña de la Alta Provenza, exhalando lavanda bajo un cielo estrellado como ningún otro en Francia...: estamos en Couvent des Minimes, soberbio «alto hostelero» abierto en el interior de unos muros históricos, en el corazón de la Provenza de Giono. Como a mí, les gustará aparcar aquí su bici y aprovechar de la serenidad de sus habitaciones y de su mesa, de inspiración mediterránea.
Cerca del establecimiento...
El spa «L’Occitane»
Con su piscina interior de cromoterapia, sus cabinas de cuidados 100% naturales, su hammam y su sauna, Couvent des Minimes dispone en su spa «L’Occitane» de un equipamiento destacable para hacer olvidar los pequeños y grandes esfuerzos realizados sobre la bici. Tras esta célebre marca provenzal de productos de cosmética se esconde todo un universo de sensaciones y cuidados suaves, apreciables tanto en invierno como en verano, en perfecta relajación.
En Mane, muy cerca de Couvent des Minimes, fue una alegría descubrir este priorato romano, con su sobria fachada iluminada por un bello portal. Bajo el sol provenzal, le animo a dejar la bicicleta y entrar en el lugar, para realizar una visita guiada al museo conservatorio etnológico de la Alta Provenza. Será igualmente un placer caminar por los jardines de Salagon, una soberbia iniciación a la diversidad de la flora mediterránea de tintes montañeses.
Tengo un gran aprecio por este pueblo, situado estratégicamente entre la Provenza y los Alpes (¡de la Alta Provenza!). Su calma y su soledad son de lo más apreciables dado que el municipio ha conservado interesantes vestigios del pasado. Está el convento de los Minimes, por supuesto, un soberbio hotel R&C. Pero también está el priorato de Salagon, el castillo de Sauvan (¡un pequeño Versalles!), el puente romano, los restos de residencias condales... He sabido incluso que los romanos hicieron pasar por Mane la vía Domitia...
Sin duda, habrán llamado su atención unas cuantas cúpulas blancas diseminadas en el monte bajo, por el lado de Saint-Michel: se trata del Observatorio, diez kilómetros al sur de Mane. Se trata, en efecto, de un observatorio astronómico, instalado a finales de los años 1930 debido a la pureza del cielo. Siempre hay astrónomos, y el gran público puede iniciarse en los misterios de la cúpula celeste, visitando el interesante centro de astronomía, que ofrece veladas de observación y actividades.
El verdadero arte de vivir a la provenzal, un placer intemporal
Sobre una colina del Luberon, en una antigua aldea reconvertida en alojamiento de primera, La Coquillade, es mi hotel fetiche: un encanto sin par, con una vista excepcional; un confort perfecto, que mezcla tradición y contemporaneidad en las habitaciones; y la incomparable sorpresa de sus vinos, producidos en el terreno. Se trata de la etapa enoturística soñada. Para los momentos de relajación y placer, no olviden la piscina, el hammam, el tenis, y los paseos en bici por las pequeñas rutas de la Provenza.
Cerca del establecimiento...
Los pueblos emblemáticos del Luberon en bici
Amantes de la bici: ¡es el momento de que, como yo, se suban a la bici! Desde La Coquillade, un recorrido de 60 km en bicicletas de carrera o montaña –disponibles en el hotel–, permite recorrer Roussillon, Gordes, Ménerbes y Bonnieux, cuatro de los más famosos pueblos del Luberon. Descubra los edificios ocres del Roussillon, las casas escalonadas de Gordes y los paisajes de Ménerbes. Y por el camino, las viñas y huertos confirmarán que sin duda está usted en el corazón del auténtico «país de Cocagne».
Tierra de sabores, el Luberon es conocido por sus vinos. Tras una escapada en bici, nada mejor como una cata en la finca de La Coquillade para descubrir la sutileza de los aromas provenzales. A lo largo de treinta hectáreas de terreno, los vinos producidos mediante la agricultura sostenible pueden degustarse con total tranquilidad bajo la mirada atenta de Pierre –el responsable de la bodega Aureto–, o en el «Bistrot» de La Coquillade. También encontrará en el programa talleres de cata.
Me veo aquí de nuevo en la obligación de hablar del hotel La Coquillade, puesto que considero esta casa como un pequeño paraíso dentro del paraíso. Gastronomía, confort, una vista excepcional..., todo es perfecto. En torno al hotel y al pueblo de Gargas, la miríada de carreteras tranquilas son una auténtica alegría para los ciclistas, que permiten descubrir uno de los más magníficos pueblos de la Provenza que yo conozco.
Aproveche nuestros consejos reservando su itinerario. :
Un lugar mágico y sereno, con vistas a una Provenza llena de historia
En la ciudad de Nostradamus, existe una casa con un encanto romántico, levantada en el monte bajo, frente a los paisajes provenzales: la abadía de Sainte-Croix. Como a mí, le seducirá su arquitectura de antiguo convento, sus acogedoras habitaciones, su amplia terraza sobre Salon y la montaña Sainte-Victoire. Sentado a la mesa, una inspirada cocina rivaliza con la más ligera y festiva de La Passerelle, el bar de vinos y tapas que el hotel ha acondicionado con tanto encanto bajo las bóvedas de piedra.
Cerca del establecimiento...
En bici por las pequeñas rutas de los alrededores
La abadía de Sainte-Croix ofrece en alquiler sorprendentes «bicis cama»: bicicletas de tres ruedas donde uno se instala como en un patín, con lo que tiene una vista panorámica en todo momento. Desde el hotel, un itinerario de unos 30 km lleva a los pueblos cercanos, con un encanto intacto, a través de un paisaje bucólico de mesetas, huertos y monte bajo. Un segundo recorrido, de unos 40 km, le llevará hacia los pueblos más conocidos de Alpilles, Eyguières, Maussane y Aureille.
¡He aquí un rincón de campo en Aix al que ni el propio Cézanne se habría negado! En los suburbios del oeste de la ciudad, sobre las tierras rojas que se despliegan frente a la montaña Sainte-Victoire, una pequeña ruta descubre un florilegio de espléndidas quintas provenzales. Tras imponentes rejas de entrada, al final de senderos rectos flanqueados por árboles centenarios, las residencias burguesas de fachadas clásicas imponen su gran simetría en el paisaje.
Otra alternativa es pedalear entre Salon y Aix. Pasadas las carreteras tortuosas del macizo de Costes, hacia Alleins, Aurons y Vernègues, encontramos el llano y los caminos lisos donde el viento –¡oh, santo mistral!– representa su papel a la perfección. Por el camino, podrá descubrir la finca de Château-Bas, en Cazan. Una bellísima propiedad vitícola en torno a una construcción soberbia que esconde incluso, tras ella, unas ruinas romanas: el tempo de Diana.
La ciudad del rey Renato, encarna probablemente para mí la quintaesencia del arte de vivir provenzal. Mundialmente famosa por su festival de arte lírico, con una arquitectura elegante con singulares hoteles, encantadoras plazas con fuentes y bulevares sombreados por plátanos, Aix-en-Provence vibra al ritmo de las terrazas de los cafés, los mercados y las tiendas chic, con una alegría del Sur que se renueva ininterrumpidamente.