Con la fundación de la asociación Relais & Châteaux, sus miembros se han converitdo en el sitio dónde alojarse para aquellos que buscan la buena mesa y paisajes excepcionales. A mediados de los 50, el llamado tren “azul” de la Gare de París a Lyon llevaba pasajeros por la ruta de la capital a la Costa Azul. La carretera fue construida en paralelo a las vías y a lo largo de ese pasadizo París – Lyon – Marsella empezaron a emerger sitios de avance dónde el sabor francés empezó a florecer.
Como propietarios de uno de esos establecimientos, Marcel y Nelly Tilloy vieron la oportunidad de juntarse con otros establecimientos con los que compartían la misma pasión por la hospitalidad y la buena cocina. Junto con otros siete establecimientos, todos ellos conocidos como los relais de campagne, ofrecían un itinerario gastronómico muy tentador, animando a los viajeros a explorar los ocho puntos. Pronto, ese itinerario adquirió el título de “La Route du Bonheur”, la ruta de la felicidad.
Hoy, la ruta de la felicidad traspasa la frontera francesa y se extiende a los cinco continentes del planeta.